entre mayo y septiembre habrá oportunidad de correr un maratón, una carrera vertical, un duatlón de alta montaña y un medio-maratón en un conjunto de carreras que, en conjunto, son el Road to SkyGames 2012, y que pretenden ser el bagaje y la experiencia necesarios para albergar el próximo año los SkyGames. La comarca espera con ilusión estos eventos deportivos por el impulso que le imprimirán a esta zona rural.

Los SkyGames son una cita internacional que ocurre cada cuatro años, con lo que se puede hablar perfectamente de unas olimpíadas de carreras de montaña con varias pruebas de distinta índole y la participación de miles de deportistas de más de 25 países.

Pero toda esta fiesta ocurrirá dentro de un año. Esta vez queremos dar una visión de lo que ocurrió el 3 de julio en Vilaller, municipio de salida y meta de la carrera.
Campeonato de carreras por montaña
individual y por selecciones autonómicas
La entrega de dorsales se realizó el sábado 2 de julio en Vilaller, de 16:00h a 19:00h. Debido tal vez a la gran distancia que tenían que recorrer los deportistas venidos de más lejos y a a las altísimas temperaturas de esa tarde, lo cierto es que casi todos los dorsales se entregaron durante la última hora, bajo un sol implacable y una única cola (¿por qué sólo una?) que no avanzaba con la deseada celeridad. Menos mal que después de tantas carreras hechas a lo largo del año, una cita de campeonato parece más una kedada entre amigos y sus familias, con quienes intercambias fotos para la posteridad y comentas el viaje, el entorno y las carreras. Había hasta un carpa inflable para entretener a los muchos niños que saltaban y disfrutaban mientras sus padres recogían chip, dorsal y bolsa de corredor.



Hay que decir que hubo algunos fallos en este apartado, en los que se entregaron varios dorsales mal asignados y correspondientes a una carrera distinta. Recordemos que el domingo habría tres grupos: las atalantas federadas a nivel nacional que disputarían 42 km, luego los hombres en las mismas condiciones que saldrían media hora más tarde y finalmente un tercer grupo que englobaba a todos aquellos participarían en la carrera corta, independientemente de su sexo, junto a los deportistas sin tarjeta federativa o con una de ámbito regional que correrían 42 km o 21. Tampoco hubo camisetas de chicas para todas, algo difícil de explicar cuando se tiene un recuento tan minucioso de la participación en un evento de este nivel. Sí, es sólo una camiseta, de acuerdo, pero...
A las 19:00h empezó eso que ahora llaman briefing pero que en buen castellano es una charla informativa sobre las características de la prueba. Estas charlas son siempre muy importantes y nadie debería perdérselas. Ni cuando se trate de la trotada hasta la cruz en lo alto de tu pueblo ni mucho menos en un campeonato nacional.
Esa tarde se dieron datos clave. En un subterráneo abierto en los bajos de unas instalaciones deportivas, con un calor sofocante y definitivamente con muchas menos sillas de las necesarias, buena parte de la audiencia estaba de pie y hacía esfuerzos por escuchar lo que se decía enfrente. No extraña, pues, que varios corredores prescindieran de esta charla y buscaran un sitio más respirable donde esperar a sus compañeros más sufridos.

A las presentaciones protocolarias y las amables palabras de bienvenida de representantes de la FEDME (D. Goio Larrañaga) y autoridades locales, siguieron los datos técnicos de la carrera. Por increíble que pareciera en ese instante, a doce horas de la competición los metereólogos estaban bastante seguros de que al día siguiente habría, no lluvia, sino tormenta en las zonas altas por donde discurría la carrera de 42 km. Tratándose de alta montaña, esto comprometía seriamente la seguridad del corredor y desde ya se advertía, con la seriedad debida, que había posibilidades de que se anulara el trazado de 42 km y se pusiera en marcha como recorrido alternativo el de la carrera corta de 21 km. También se incidió en la inexcusable utilización del material obligatorio: cortavientos/chubasquero de manga larga y tejido técnico, al que excepcionalmente por esta vez se le excusaba de portar capucha, dado lo sorpresivo de la metereología. El que avisa no es traidor...

Una de las atalantas portando el chubasquero obligatorio
Lo cierto es que ya desde la página web de la organización se avisaba de que esta prenda era obligatoria, así como la prohibición de bastones durante la carrera. Pero es fácil que pocos lo hubieran visto, pues si bien la web tiene un diseño pulcro y elegante en lo estético, la información no es de fácil acceso para el visitante y aparece dispersa, arrinconada y laberíntica. Lo de user-friendly esta vez no se cumplía mucho...
Una vez advertidos y más que advertidos (muy bien los árbitros en este aspecto, expresándose con una claridad que no dejaba dudas), el espíritu positivo de que lo peor no ocurriría, nos deleitamos, una vez más, con este vídeo tan difundido sobre los paisajes de alta montaña que esperábamos ver al día siguiente.
Las imágenes corresponden a la carrera-prueba que se hizo en agosto de 2010, con corredores invitados que la recorrerían íntegramente y que serían, no ya liebres, sino conejillos de Indias para probar la seguridad del terreno, la ubicación de puntos de control y avituallamientos, entre otros aspectos técnicos. Las vistas no tienen precio. Había un paso con cuerdas, un pequeño nevero que tendríamos que pisar, un Aneto lejano que podríamos contemplar...
Bonito, ¿verdad? Lástima que lo que allí se ve y lo que realmente ocurrió sólo tienen en común... ¡el helicóptero! El domingo amaneció tal y como decían los metereólogos. Sí, el 3 de julio fue el día que por fin acertaron una. Ya se veía el cielo negro en Vilaller y cruzado por impresionantes relámpagos. Eso era nada, comparado con lo que caía a más de 2.000m. según informaban a los organizadores. Minutos de incertidumbre, apertura de paraguas, cerrar la cremallera de la chaqueta... La organización y demás responsables no se arriesgan y anuncian que las tres salidas se retrasan una hora y que se pondrá en marcha el recorrido alternativo. O sea: todos a correr 21 km. Las atalantas a las 9:00 h, los chicos a las 9:30 h y los que desde un principio iban a hacer la carrera corta tienen su salida a las 10:00h.
Decepción entre algunos corredores, alivio entre otros, según en qué condiciones hubieran llegado a Ribagorza y si se les daba mejor o peor las distancias más cortas. La estrategia para los primeros puestos cambiaba y las apuestas para el podium también.

Pocos discuten la decisión de alterar el recorrido. Las razones fueron puramente velar por la seguridad del corredor y de los voluntarios que debían esperarlos para ofrecerles avituallamiento. Por muy importante que sea la carrera, en un medio como la alta montaña toda precaución es poca y no todos los corredores cuentan con los mismos recursos ni experiencia para hacerle frente a circunstancias adversas como las que ese día había. Que sí, que hay gente que ha muerto corriendo por montaña. Así que desde el punto de vista de la seguridad, una decisión acertadísima. ¿Que se ha quedado deslucida la carrera? Sin duda. El recorrido alternativo no se puede comparar en belleza al más largo, pero más hubiera afeado un accidente grave.
21 km y 1.300 m de desnivel positivo
Dos kilómetros de llaneo para luego ascender, mano sobre muslo, más de 1.200 m sin tregua desde el km 2 al 8. Sólo arriba se pueden disfrutar de unas vistas panorámicas que quitan el hipo al contemplar las montañas y valles que hay alrededor. Pirineos es impresionante y, mejor o peor, es un lujo poder hollar estos prados tan verdes y sentir la hierba húmeda en las pantorrillas. Para las que estamos acostumbradas a menos hierba y a más espinas, la sensación de placer se redobla... A todo esto, de la tormenta de la hora anterior ya nadie se acuerda. Hace un sol de justicia. El cortavientos estorba incluso enrrollado en la cintura. El cielo está limpio y azul. La verdad es que los nubarrones y relámpagos parecen más bien obra de algún gnomo gracioso que quería gastar un mala broma...
Una vez alcanzada la única cima, empieza la bajada técnica, que no es muy larga y que luego da paso a un sendero semi-boscoso donde ya no se ve más el horizonte y que resulta bastante monótono hasta volver a Vilaller.

Las ganadoras
Imparable, Oihana Kortázar, que era la favorita para este año y que desde el primer minuto de carrera se forjó una cómoda ventaja que nadie detrás pudo arrebatarle. Lo intentaron todas las de detrás, eso sí. Con más posibilidades Blanca Serrano, la actual campeona hasta ese día y Nuria Domínguez, que fueron 2ª y 3ª respectivamente. Un podio idéntico al de Sierra Elvira, que fue la primera carrera de la Copa de este año y que también hemos contado aquí.

Oihana Kortázar en cabeza de grupo, a pocos metros de la salida
Por equipos de federaciones autonómicas en femenino, la catalana, la vasca y la andaluza, en ese orden, se impusieron entre los siete equipos totales que este año han participado.

Indolentes a cualquier carrera, antes y después han estado y seguirán las montañas pirenaicas, bellas no importa la época del año que se las visite. Un patrimonio cultural riquísimo, que lleva como buque insignia el Conjunto Románico de la Vall de Boí que la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad en el año 2000.


Los precios de todo por allí son notoriamente más altos que en otras partes de España, pero a sus orgullosos habitantes les gusta recibir turistas y mostrar su rico pasado milenario. Junto a la despoblación de estas zonas, se da una impresionante promoción inmobiliaria que invita, promueve, incita y tienta más a la adquisición de viviendas que a las pernoctaciones pasajeras.


GPBS Copa y Campeonatos de España de Carreras por montaña 2011 - VILALLER (CATALUÑA)
Como se explica más arriba, la distancia del maratón no llegó a correrse, pero a efectos de clasificación la denominación prevalece. SkyMarathon para la carrera Campeonato de España y Sky Race para los participantes originales de los 21 km.
En la el pueblo de Barruera tuvimos la oportunidad de asistir a la presentación de este libro: "El legado del Valle" y de conversar con sus autores Jordi Badia y Luisjo Gómez, enamorados de esa comarca. Amigos desde la adolescencia, han escrito juntos una novela de misterio precisamente ambientada el el Vall de Boí. Entre sus muchas curiosidades, el primer capítulo narra la carrera por montaña de una valiente mujer. ¡Qué casualidad! Publicado en catalán y castellano.

El primer capítulo empieza con una mujer corriendo por montaña...
Fotos: AtalantasWeb y Christophe R.